Algunas licencias me he tomado en esta lista. Ante las restricciones naturales para hacerla (largometrajes estrenados en México en cartelera comercial, durante 2010), incluí películas que vi desde 2009 y, otras, desde la pequeña comodidad de mi computadora de 15 pulgadas.
1. Un Prophete (Jacques Audiard)
Emocionante y redondita. El antihéroe más entrañable del año.
2. A Serious Man (Joel and Ethan Coen)
[Favor de leer el ensayo de Alonso]
3. Das Weisse Band – El listón blanco (Michael Heneke)
Dolor, miedo y belleza. Ver esta película es imaginar a Olivier Messiaen componer Quatuor pour la fin du temps desde el campo de concentración.
4. Scott Pilgrim vs The World (Edgar Wright) / Zombieland (Ruben Fleischer) / Whip It (Drew Barrymore)
Zombies, comics, girl power y un magnífico diseño de arte en todas ellas, formaron un combo que nos recuerda que al cine pop también le podemos aplaudir de pie.
5. Toy Story 3 (Lee Unkrich)
No solo es perfecta en estructura y técnica. Toy Story 3 es el eco de nuestra infancia que reniega del olvido. Andy tiene un poco de todos nosotros y, si es que lloramos con esa despedida final, es porque nunca podremos recordar el punto de quiebre – la conversión de niños a adultos – en nuestra propia vida.
6. Where the Wild Things Are / I’m Here (Spike Jonze)
Vaya que Spike Jonze me hizo llorar en 2010. Primero, al hacer de la fábula de Maurice Sendak una tierna y tristísima reflexión sobre la soledad, el miedo, la amistad. Mi única objeción es que ‘Wake Up’, de Arcade Fire, se haya usado solo para el trailer.
Después, vimos I’m Here. Ok, es trampa porque no pudimos verla en cine. Pero este cortometraje es mucho más emotivo y bello que docenas de bodrios que hay en cartelera.
7. Disgrace (Steve Jacobs) / Le silence de Lorna (Jean Pierre y Luc Dardenne)
Jacobs y los hermanos Dardenne circundan la ambiguedad moral, la conciencia y la redención, gracias, sin caer en lecciones moralinas del bien versus el mal.
Dos historias distintas con preocupaciones paralelas. La primera, en la Sudáfrica post-apartheid; la otra, en la fría Bélgica de las mafias de migrantes. En ambas, sus personajes se topan con situaciones que plantean ciertas disyuntivas éticas. Al momento de tomar decisiones, veremos que la intuición y el instinto del profesor David, de Lucy o de Lorna (personajes de ambas cintas) pesarán más que la disertación racional del actuar moral.
8. The Road (John Hillcoat)
Me negaba a ver esta película. Temía contaminar las imágenes de desolación fulminante y catástrofe que fui construyendo con las páginas de Cormac McCarthy. Nunca antes la ficción me había conmovido y deprimido como The Road. Cada sesión de lectura me provocaba un impulso hippie de abrazar el árbol más cercano. De los posibles futuros terribles que la ficción ha vislumbrado, este es el único que me niego a vivir.
No fue así. Hillcoat recrea con fidelidad el paisaje monocromático del mundo y del ser humano que McCarthy describe en su novela; un abatido Nick Cave logra, una vez más, un score que da las punzadas justas a un panorama ya de por sí desesperanzador; Viggo Mortensen, desvalido pero infranqueable, realiza la actuación más dolorosa [dolor que cala el cuerpo, la mente, el corazón] que vi en el año.
Puede ser que la relación del padre y el hijo raye en la extorsión sentimental pero, caray, ante esa miserable realidad, ¿qué daño puede hacer un poco de amor. de verdadero amor?
9.The Bad Lieutenant: Port of Call-New Orleans (Werner Herzog)
Increíble que sigamos creyendo que la figura del policía -del buen policía- sea el tipo justo, el guardián, el que protege nuestras desamparadas existencias. Bullshit.
Los escrúpulos salen sobrando al momento de enfrentarse con la escoria y el caos de una Nueva Orleans en resistencia. El buen poli es corrupto, patán, descarado, drogadito. El buen poli es el Terence McDonagh de Herzog en la carne de Nicolas Cage. Uno no puede más que alucinar -y bailar- junto él.
10. Moon (Duncan Jones)
La búsqueda y reflexión del ‘quién soy, a dónde voy, qué hago aquí’ parece inagotable. Sam Rockwell impecable, pero la mención hiper especial va para la gentileza de Jones de crear una ‘máquina’ (GERTY, en la voz de Kevin Spacey) amigable y radicalmente distina al HAL que todos tememos (los emoticones que usa GERTY para hacerlo ‘más humano’ son un detallazo).